Ingredientes:
- 100 g de harina de trigo común
- 100 g de harina de garbanzo
- 450 ml de agua muy fría
- 150 g de camarones frescos pequeños
- 2 cebolletas picadas finamente
- 1 manojo de perejil fresco picado
- 1 g de sal fina
- 500 ml de aceite de oliva virgen extra para freír
Instrucciones:
- En un bol amplio, tamiza los 100 g de harina de trigo y los 100 g de harina de garbanzo. Añade el gramo de sal.
- Vierte los 450 ml de agua muy fría poco a poco mientras bates con unas varillas. Bate hasta que no haya grumos y la textura sea similar a la de una leche densa.
- Añade las 2 cebolletas y el manojo de perejil, ambos picados casi milimétricamente. Mezcla con suavidad.
- Echa los 150 g de camarones frescos. No los machaques; queremos que mantengan su forma dentro de la red de harina.
- Deja que la mezcla repose unos 10 minutos en la nevera. Esto permite que los sabores se integren y el agua enfríe aún más la harina.
- Pon los 500 ml de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia. Calienta a 180°C hasta que veas un ligero humo blanco.
- Coge una cucharada de masa y suéltala en el centro de la sartén con un movimiento circular. Debe expandirse rápidamente.
- Cocina 2 minutos por cada lado hasta que los bordes estén dorados y crujientes. Verás cómo se forman los agujeritos.
- Saca la tortilla con la espumadera y colócala sobre papel de cocina. No las apiles, o el vapor las ablandará.
- Sirve inmediatamente mientras el calor aún hace que la textura sea quebradiza.