Ingredientes:
- 1 taza (227 g) de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
- 1 1/2 tazas (300 g) de azúcar granulada
- 2 huevos grandes
- 1 cucharadita (5 ml) de extracto de vainilla puro
- 2 3/4 tazas (330 g) de harina para todo uso, sin blanquear
- 1 cucharadita (5 ml) de crema de tártaro
- 1/2 cucharadita (2.5 ml) de bicarbonato de sodio
- 1/4 cucharadita (1.25 ml) de sal
- 2 cucharadas (25 g) de azúcar granulada (para la cobertura)
- 2 cucharaditas (10 ml) de canela molida (para la cobertura)
Instrucciones:
- En un tazón pequeño, combinar el azúcar y la canela para la cobertura. Reservar.
- En un tazón grande, batir la mantequilla y el azúcar granulada hasta obtener una consistencia ligera y esponjosa (unos 3-5 minutos).
- Agregar los huevos, uno a la vez, batiendo bien después de cada adición. Incorporar el extracto de vainilla.
- En un tazón aparte, batir la harina, la crema de tártaro, el bicarbonato de sodio y la sal. Agregar gradualmente los ingredientes secos a los ingredientes húmedos, batiendo hasta que se combinen. ¡No sobrebatir!
- Cubrir la masa con papel film y refrigerar durante al menos 30 minutos (o hasta 2 horas). Esto evitará que las galletas se extiendan demasiado al hornear.
- Precalentar el horno a 190°C (375°F). Cubrir las bandejas para hornear con papel para hornear o tapetes de silicona.
- Con una cuchara para helado o una cuchara medidora, tomar porciones de masa y formar bolas. Pasar cada bola por la mezcla de azúcar y canela, cubriendo bien.
- Colocar las bolas de masa en las bandejas para hornear preparadas, dejando suficiente espacio entre ellas. Hornear durante 8-10 minutos, o hasta que los bordes estén ligeramente dorados y el centro aún esté suave.
- Dejar enfriar las galletas en las bandejas durante unos minutos antes de transferirlas a una rejilla para que se enfríen por completo.