Ingredientes:
- 1 yema de huevo grande (preferiblemente de huevos camperos), a temperatura ambiente
- 1 cucharada (15 ml) de zumo de limón, recién exprimido (o vinagre de vino blanco)
- 1 cucharadita (5 ml) de mostaza de Dijon (opcional)
- 1/2 cucharadita (2.5 ml) de sal marina
- 1/4 cucharadita (1.25 ml) de pimienta blanca (o negra)
- 3/4 taza (180 ml) de aceite de sabor neutro (como girasol, semilla de uva o aceite de oliva ligero)
Instrucciones:
- Prepara la base: En un cuenco, combina la yema de huevo, el zumo de limón (o vinagre), la mostaza (si la usas), la sal y la pimienta. Bate hasta que estén bien integrados.
- Emulsiona el aceite (¡lentamente!): Comienza a añadir el aceite gota a gota, mientras bates constantemente y con energía. La mezcla empezará a espesar y emulsionar.
- Aumenta el flujo de aceite: Una vez que la mezcla haya empezado a emulsionar y espesar (tendrá un aspecto pálido y cremoso), aumenta gradualmente el flujo de aceite a un hilo fino, continuando a batir constantemente.
- Continúa batiendo y añadiendo aceite: Sigue añadiendo el aceite en un hilo fino, batiendo continuamente hasta que todo el aceite esté incorporado y la mayonesa esté espesa y brillante. Si la mezcla parece que se está separando, deja de añadir aceite y bate con energía hasta que se vuelva a juntar.
- Ajusta la sazón: Prueba la mayonesa y ajusta la sazón según sea necesario. Añade un poco más de sal, pimienta o zumo de limón a tu gusto.
- Refrigera: Transfiere la mayonesa a un recipiente hermético y refrigera durante al menos 30 minutos para que los sabores se mezclen. Se espesará aún más al enfriarse.