Ingredientes:
- 600 g de guisantes frescos o congelados
- 150 g de jamón ibérico en dados
- 1 cebolla blanca grande picada en brunoise
- 2 dientes de ajo laminados
- 40 ml de aceite de oliva virgen extra
- 100 ml de caldo de verduras
- 1 cucharadita de harina de trigo
- Sal
- Pimienta negra
Instrucciones:
- Si son frescos, desgránalos con cariño. Si son congelados, no hace falta descongelarlos, pero pásalos por agua fría un segundo para quitar cualquier resto de escarcha.
- Pon el aceite de oliva en la sartén fría y añade los ajos. Enciende el fuego medio y deja que doren hasta que bailen y desprendan su aroma sin quemarse.
- Añade la cebolla picada con una pizca mínima de sal. Cocina a fuego lento durante 8 minutos hasta que esté suave y traslúcida.
- Espolvorea la cucharadita de harina sobre el sofrito. Remueve bien durante 1 minuto hasta que el olor a crudo desaparezca.
- Vierte el caldo de verduras caliente poco a poco, removiendo constantemente para formar una velouté ligera y sin grumos.
- Añade los guisantes a la sartén. Tapa y cocina 5 minutos (frescos) o 3 minutos (congelados) hasta que estén tiernos pero ofrezcan resistencia al morder.
- En una sartén pequeña aparte, saltea los dados de jamón 30 segundos hasta que la grasa se vuelva transparente y brillante.
- Incorpora el jamón y su grasa a la sartén de los guisantes. Mezcla con movimientos envolventes.
- Prueba y añade pimienta negra recién molida. Rectifica de sal solo si es estrictamente necesario, el jamón suele aportar suficiente.
- Apaga el fuego y deja que repose 2 minutos tapado antes de servir. Esto asienta los sabores.