Ingredientes:
- 400 g de Burrata fresca
- 100 g de Rúcula baby
- 8 higos frescos
- 40 g de Piñones naturales
- 30 g de Mantequilla sin sal
- 40 g de Azúcar moreno
- 15 ml de Jugo de limón
- 60 ml de Aceite de oliva virgen extra
- 30 ml de Vinagre balsámico reducido
- 5 g de Sal Maldon
- 2 g de Pimienta negra molida
Instrucciones:
- Preparar la base. Lava la rúcula en agua fría y centrifúgala hasta que esté completamente seca. Nota: Si queda agua, el aliño se resbalará y no dará sabor.
- Tostar los piñones. Ponlos en la sartén a fuego medio sin aceite durante 2-3 minutos hasta que estén dorados y aromáticos. Retira inmediatamente para que no se quemen.
- Cortar la fruta. Divide los higos en cuatro cuartos, manteniendo la base unida si es posible.
- Hacer el caramelo. En la misma sartén, derrite la mantequilla con el azúcar moreno hasta obtener un líquido ambarino.
- Sellar los higos. Añade los higos y el jugo de limón. Cocina 3 minutos por lado hasta que brillen y estén tiernos.
- Emulsionar el aliño. Bate el aceite de oliva con la pimienta y la sal en un frasco hasta que la mezcla se vea espesa y homogénea.
- Montar el verde. Coloca una cama generosa de rúcula en el centro del plato.
- Añadir el queso. Pon la burrata en el centro y rómpela con un cuchillo o cuchara para que el corazón cremoso se derrame sobre la rúcula.
- Distribuir el calor. Coloca los higos caramelizados alrededor de la burrata.
- Toque final. Esparce los piñones y deja caer el glaseado balsámico en hilos finos y rápidos.