Ingredientes:
- 50 g de mantequilla sin sal
- 75 g de harina de trigo común
- 1 litro de leche entera, tibia
- 1 pizca de nuez moscada recién rallada
- Sal al gusto
- Pimienta blanca recién molida al gusto
- 150 g de jamón ibérico, picado en taquitos pequeños
- ½ cebolla blanca pequeña, finamente picada
- 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
- 3 huevos grandes, batidos
- Pan rallado fino
- Aceite de oliva virgen extra o aceite vegetal para freír
Instrucciones:
- Sofríe la cebolla picada en aceite de oliva hasta que esté transparente. Incorpora el jamón picado y cocina un par de minutos más. Reserva.
- Derrite la mantequilla en el cazo. Añade la harina y cocina, removiendo constantemente, durante 2-3 minutos para hacer un roux.
- Incorpora la leche tibia poco a poco, removiendo sin parar con la espátula o cuchara para evitar que se formen grumos. Cocina a fuego medio-bajo hasta que la bechamel espese y se despegue de las paredes del cazo (unos 15-20 minutos).
- Incorpora el sofrito de jamón y cebolla a la bechamel. Sazona con sal, pimienta y nuez moscada.
- Vierte la masa en una fuente o tupper, cúbrela con film transparente (tocando la superficie para que no se forme costra) y refrigera por al menos 1 hora, o idealmente, durante toda la noche.
- Con las manos o con dos cucharas, da forma a las croquetas (cilíndricas, ovaladas, o como más te gusten).
- Pasa cada croqueta primero por harina, luego por huevo batido y finalmente por pan rallado, asegurándote de que queden bien cubiertas.
- Calienta abundante aceite en la sartén o freidora. Fríe las croquetas en tandas pequeñas hasta que estén doradas y crujientes por todos lados.
- Escurre las croquetas sobre papel de cocina para eliminar el exceso de aceite. Sirve inmediatamente.