Ingredientes:

  • 500g de espinacas frescas (o 300g congeladas)
  • 1 cebolla mediana, picada finamente (aproximadamente 150g)
  • 2 dientes de ajo, picados finamente (aproximadamente 6g)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (30ml)
  • Sal al gusto
  • Pimienta negra recién molida al gusto
  • Nuez moscada rallada al gusto
  • 50g de mantequilla sin sal
  • 50g de harina de trigo todo uso
  • 500ml de leche entera, tibia
  • 2 huevos grandes, batidos
  • Pan rallado fino (panko opcional)
  • Aceite de oliva o vegetal para freír

Instrucciones:

  1. Lavar y picar las espinacas frescas. Si son congeladas, descongelar y escurrir bien.
  2. Sofreír la cebolla y el ajo en aceite de oliva hasta que estén transparentes. Agregar las espinacas y cocinar hasta que estén tiernas. Sazonar con sal, pimienta y nuez moscada. Reservar.
  3. Derretir la mantequilla en una cacerola. Agregar la harina y cocinar por 1-2 minutos, removiendo constantemente (esto se llama 'roux'). Verter la leche tibia poco a poco, sin dejar de remover con unas varillas para evitar grumos. Cocinar a fuego lento hasta que espese, unos 10-15 minutos. Sazonar con sal, pimienta y nuez moscada.
  4. Incorporar las espinacas sofritas a la bechamel. Mezclar bien hasta que estén completamente integradas.
  5. Verter la masa en un bowl, cubrir con film transparente (tocando la superficie para evitar que se forme una costra) y refrigerar durante al menos 1 hora, o hasta que esté firme.
  6. Con una cuchara para helado o con las manos, formar pequeñas croquetas.
  7. Pasar cada croqueta por huevo batido y luego por pan rallado, asegurándose de que queden bien cubiertas.
  8. Calentar abundante aceite en una sartén grande. Freír las croquetas en lotes, hasta que estén doradas y crujientes por todos lados. Escurrir sobre papel absorbente.
  9. Servir las croquetas calientes, ¡y a disfrutar!