Ingredientes:

  • 500 ml de leche entera
  • 125 ml de nata para montar (mínimo 35% materia grasa)
  • 6 yemas de huevo grandes
  • 120 g de azúcar blanco (más azúcar extra para caramelizar)
  • 1 trozo de piel de limón (solo la parte amarilla)
  • 1 rama de canela
  • 1 cucharadita de extracto de vainilla (opcional)
  • Una pizca de sal

Instrucciones:

  1. En el cazo, calentar la leche, la nata, la piel de limón, la rama de canela y la vainilla (si se usa) a fuego medio-bajo. No dejar que hierva. Retirar del fuego y dejar infusionar durante 20-30 minutos.
  2. En un bol, batir las yemas con el azúcar y la pizca de sal hasta que estén pálidas y ligeramente espesas.
  3. Retirar la piel de limón y la rama de canela de la leche infusionada. Verter poco a poco la leche caliente sobre las yemas batidas, removiendo constantemente para evitar que se cuajen.
  4. Verter la mezcla de nuevo en el cazo y cocinar a fuego muy bajo, removiendo constantemente con una cuchara de madera, hasta que espese ligeramente y nape la cuchara. No debe hervir.
  5. Colar la crema a través de un colador fino para eliminar cualquier grumo o residuo de la piel de limón o la canela. Repartir la crema en los ramekins individuales.
  6. Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerar en la nevera durante al menos 4 horas, o preferiblemente toda la noche.
  7. Justo antes de servir, espolvorear una fina capa de azúcar sobre cada crema. Utilizar un soplete de cocina para caramelizar el azúcar hasta que quede dorado y crujiente. Si no tienes soplete, puedes poner los ramekins debajo de la parrilla del horno precalentada, vigilando constantemente.
  8. Servir inmediatamente después de caramelizar para que la costra esté crujiente.