Ingredientes:

  • 1 litro de leche entera
  • 150 gramos de azúcar
  • 6 yemas de huevo grandes
  • La piel de 1 limón
  • 1 rama de canela
  • 25 gramos de maicena
  • Azúcar extra (para espolvorear)

Instrucciones:

  1. Calentar la leche con la piel de limón y la canela (¡pero sin que hierva!). Dejar infusionar unos 15 minutos.
  2. Batir las yemas con el azúcar y la maicena hasta que estén pálidas y cremosas (¡como la espuma del cappuccino!).
  3. Retirar la piel de limón y la canela de la leche. Verter lentamente la leche caliente sobre la mezcla de yemas, batiendo constantemente para evitar que se cuajen (¡esto es importante!).
  4. Verter la mezcla nuevamente en el cazo y cocinar a fuego lento, removiendo constantemente, hasta que espese (¡como una natilla ligera!).
  5. Colar la crema y verterla en los ramekins. Cubrir con film transparente tocando la superficie de la crema (para que no se forme una costra).
  6. Refrigerar por al menos 2 horas, idealmente toda la noche (¡la paciencia es una virtud!).
  7. Justo antes de servir, espolvorear una capa fina y uniforme de azúcar sobre cada crema. Caramelizar con un soplete hasta que esté dorado y crujiente (¡Ojo, no quemar!). Si no tienes soplete, puedes usar el grill del horno, vigilando de cerca para que no se queme.
  8. ¡Disfrutar de esta delicia inmediatamente, antes de que el caramelo se ablande!