Ingredientes:
- 1 litro de leche entera
- 150 gramos de azúcar
- 6 yemas de huevo grandes
- La piel de 1 limón
- 1 rama de canela
- 25 gramos de maicena
- Azúcar extra (para espolvorear)
Instrucciones:
- Calentar la leche con la piel de limón y la canela (¡pero sin que hierva!). Dejar infusionar unos 15 minutos.
- Batir las yemas con el azúcar y la maicena hasta que estén pálidas y cremosas (¡como la espuma del cappuccino!).
- Retirar la piel de limón y la canela de la leche. Verter lentamente la leche caliente sobre la mezcla de yemas, batiendo constantemente para evitar que se cuajen (¡esto es importante!).
- Verter la mezcla nuevamente en el cazo y cocinar a fuego lento, removiendo constantemente, hasta que espese (¡como una natilla ligera!).
- Colar la crema y verterla en los ramekins. Cubrir con film transparente tocando la superficie de la crema (para que no se forme una costra).
- Refrigerar por al menos 2 horas, idealmente toda la noche (¡la paciencia es una virtud!).
- Justo antes de servir, espolvorear una capa fina y uniforme de azúcar sobre cada crema. Caramelizar con un soplete hasta que esté dorado y crujiente (¡Ojo, no quemar!). Si no tienes soplete, puedes usar el grill del horno, vigilando de cerca para que no se queme.
- ¡Disfrutar de esta delicia inmediatamente, antes de que el caramelo se ablande!