Ingredientes:
- 1.2 kg de conejo entero troceado
- 60 ml de aceite de oliva virgen extra
- sal fina
- pimienta negra
- 12 dientes de ajo grandes
- 1 hoja de laurel
- 150 ml de vino blanco seco
- 1 cucharada de vinagre de vino blanco
- 1 manojo pequeño de perejil fresco picado
Instrucciones:
- Secar muy bien los trozos de conejo con papel absorbente para asegurar un dorado correcto. Salpimentar generosamente cada pieza.
- Calentar el aceite de oliva en una cazuela a fuego medio-alto.
- Añadir el conejo a la cazuela en tandas. Dorar las piezas hasta que estén bien churrascados por todos lados.
- Añadir los 12 dientes de ajo (puedes chafar algunos con piel y otros pelados). Baja un poco el fuego para que se confiten y doren sin carbonizarse.
- Agrega la hoja de laurel. El calor del aceite despertará sus aceites esenciales en cuestión de segundos.
- Retira 4 de los ajos ya dorados y ponlos en el mortero con un poco de perejil y una pizca de sal. Machaca hasta crear una pasta.
- Sube el fuego y vierte los 150 ml de vino blanco. Con una cuchara de madera, raspa el fondo de la sartén para liberar el socarrat de la carne.
- Añade la pasta del mortero disuelta en la cucharada de vinagre. Deja que el alcohol se evapore y la salsa reduzca a la mitad hasta que veas que burbujea espesa y brillante.
- Espolvorea el resto del perejil fresco y apaga el fuego. Deja reposar tapado 3 minutos para que los sabores se asienten.