Ingredientes:

  • 1.2 kg de conejo entero troceado
  • 60 ml de aceite de oliva virgen extra
  • sal fina
  • pimienta negra
  • 12 dientes de ajo grandes
  • 1 hoja de laurel
  • 150 ml de vino blanco seco
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco
  • 1 manojo pequeño de perejil fresco picado

Instrucciones:

  1. Secar muy bien los trozos de conejo con papel absorbente para asegurar un dorado correcto. Salpimentar generosamente cada pieza.
  2. Calentar el aceite de oliva en una cazuela a fuego medio-alto.
  3. Añadir el conejo a la cazuela en tandas. Dorar las piezas hasta que estén bien churrascados por todos lados.
  4. Añadir los 12 dientes de ajo (puedes chafar algunos con piel y otros pelados). Baja un poco el fuego para que se confiten y doren sin carbonizarse.
  5. Agrega la hoja de laurel. El calor del aceite despertará sus aceites esenciales en cuestión de segundos.
  6. Retira 4 de los ajos ya dorados y ponlos en el mortero con un poco de perejil y una pizca de sal. Machaca hasta crear una pasta.
  7. Sube el fuego y vierte los 150 ml de vino blanco. Con una cuchara de madera, raspa el fondo de la sartén para liberar el socarrat de la carne.
  8. Añade la pasta del mortero disuelta en la cucharada de vinagre. Deja que el alcohol se evapore y la salsa reduzca a la mitad hasta que veas que burbujea espesa y brillante.
  9. Espolvorea el resto del perejil fresco y apaga el fuego. Deja reposar tapado 3 minutos para que los sabores se asienten.