Ingredientes:
- 250 g de castañas frescas
- 300 ml de agua tibia
- 1 pizca de sal gruesa
Instrucciones:
- Revisa las 250 g de castañas frescas y descarta las que tengan agujeros pequeños (señal de inquilinos no deseados).
- Realiza un corte profundo en forma de cruz en la panza de cada castaña. Asegúrate de atravesar tanto la cáscara dura como la piel fina interna.
- Sumerge las castañas en los 300 ml de agua tibia con la pizca de sal durante 10 minutos. Esto suaviza la fibra exterior.
- Escurre las castañas y colócalas en un recipiente apto para microondas. No es necesario que estén totalmente secas.
- Tapa el recipiente de forma que el vapor pueda escapar muy lentamente. Verás cómo se empaña el cristal.
- Programa 3 minutos a potencia máxima (800W). Escucharás algún chasquido suave, es normal.
- Abre con cuidado y toca una (¡sin quemarte!). Si sigue muy dura, añade periodos de 30 segundos.
- Saca el bol y envuelve las castañas en un paño de cocina seco durante 2 minutos. El calor residual termina el trabajo.
- Pela las castañas mientras aún están calientes. La piel saldrá de una sola pieza.