Ingredientes:

  • 250 g de castañas frescas
  • 300 ml de agua tibia
  • 1 pizca de sal gruesa

Instrucciones:

  1. Revisa las 250 g de castañas frescas y descarta las que tengan agujeros pequeños (señal de inquilinos no deseados).
  2. Realiza un corte profundo en forma de cruz en la panza de cada castaña. Asegúrate de atravesar tanto la cáscara dura como la piel fina interna.
  3. Sumerge las castañas en los 300 ml de agua tibia con la pizca de sal durante 10 minutos. Esto suaviza la fibra exterior.
  4. Escurre las castañas y colócalas en un recipiente apto para microondas. No es necesario que estén totalmente secas.
  5. Tapa el recipiente de forma que el vapor pueda escapar muy lentamente. Verás cómo se empaña el cristal.
  6. Programa 3 minutos a potencia máxima (800W). Escucharás algún chasquido suave, es normal.
  7. Abre con cuidado y toca una (¡sin quemarte!). Si sigue muy dura, añade periodos de 30 segundos.
  8. Saca el bol y envuelve las castañas en un paño de cocina seco durante 2 minutos. El calor residual termina el trabajo.
  9. Pela las castañas mientras aún están calientes. La piel saldrá de una sola pieza.